16 de abril de 2010
¿Alguna vez has visto algún letrero que diga: “Propiedad exclusiva” ó “Propiedad privada”? ¿Qué te indica? ¿Qué piensas cuando ves ese letrero? Sabes que ese terreno, casa o lo que sea, le pertenece a alguien y que no cualquiera puede entrar a esa propiedad, ¿Verdad? Bueno, pues precisamente de eso trató la predicación de este sábado 10 de abril. En Éxodo 19:5 dice: “Si ahora ustedes me son del todo obedientes, y cumplen mi pacto, serán mi propiedad exclusiva entre todas las naciones” y ésa es la promesa de Dios para nosotros, que seremos suyos exclusivamente. En otras versiones menciona que seremos Su especial tesoro. ¡Qué maravilloso es el amor del Señor! (predicación completa aquí).
¿Y por qué razón seríamos Su propiedad exclusiva? ¿Con qué propósito? ¿Qué es lo que quiere el Señor hacer por medio de hacernos Su propiedad? Que salgamos al mundo y le digamos a los demás cómo es pertenecer al Señor, que hagamos a otros la propiedad exclusiva de Dios. Ése es nuestro llamado verdadero y eso es lo que en Juventud por Cristo perseguimos día tras día.