• Desde días antes, comienza a ponerte de acuerdo con tus compañeros. Invita a tus amigos cristianos de tu misma escuela a que hagan lo mismo.
• También desde días antes, habla con tu director y coméntale de lo que harás; eso te evitará problemas. Recuerda, no pueden prohibirte que lo hagas ni castigarte por hacerlo. Como estarán en la banqueta, no tienen por qué tener ningún problema.
• Avísale a tus papás con tiempo para que si tienen que llevarte, puedan planear hacerlo. No les agradará enterarse ese mismo día que tienen que levantarse una hora más temprano.
• Si estás en secundaria y tus papás se preocupan de que estés en la banqueta a esa hora, sugiéreles que te lleven y que te acompañen en oración, obviamente no ahí con tus compañeros, pero desde un punto donde te puedan ver. Eso les hará sentir más tranquilos y se sentirán parte de tu vida.
• Por último, duérmete temprano el día anterior para que no te desveles y se te dificulte tanto levantarte al día siguiente. Nos ha pasado que muchos faltan porque se quedaron dormidos; cuida que no te pase esto a ti. ¡Es sólo un día al año!