PRIMER DÍA.
La cita fue a las 5 de la mañana. Todos con cara de dormidos y la mayoría, en compañía de sus también adormilados padres, llegaron entre las 5 y las 5 y media a.m.
A cada chavo, conforme iban llegando, se les repartía su paquete personalizado de Escape 09, que incluía su cuadernillo con el itinerario, la letra de la canción de este año y espacio para sus anotaciones para las predicaciones; una pluma, una calcomanía, una pulsera y una playera del viaje de diferente color, según el equipo en el que estaban.
Tras dar las últimas indicaciones, todos se subieron al camión y a las 6 en punto, emprendimos el viaje hasta Tecolutla, Veracruz.
Ni hace falta mencionar que durante las 8 horas que duró el viaje, todos iban platicando, jugando, tomándose fotos y demás, mientras que algunos pocos intentaban dormir sin éxito alguno.
A las 2 en punto de la tarde, llegamos a la Finca Santa Luisa, lugar donde nos quedamos. Se hizo el acomodo en los cuartos, bajamos maletas, equipo de sonido, juegos y todo tipo de cosas que llevábamos en el camión y se dio una hora para descansar y estar listos para la hora de la comida.
A las 4 de la tarde comimos. Y esto fue de las cosas que más disfrutamos este año, porque la verdad, vale la pena reconocer el modo en el que nos atendieron. No sabemos si fue porque era comida veracruzana, o este hotel en específico se caracterizaba por la comida, pero todo, absolutamente todo, estuvo delicioso. Cada comida, desayuno y cena eran bufet. Todos comían a reventar; probamos y aprobamos cada platillo regional que nos sirvieron y nos los acabamos.
Ya después de comer, todos se pusieron su traje de baño y su playera del equipo, para recibir a nuestro pastor Paul Lewis, quien en esta ocasión, llegó en el helicóptero de nuestro gran amigo, Lalo Osuna, quien amablemente le hizo el favor a jxC de llevarlo de Ciudad Victoria a Tecolutla para que pudiera estar a tiempo para la predicación de esa noche.
Y así, después de estar en un tiempo de relax en la alberca, y después de cenar, comenzó la mejor parte de Escape: nuestra reunión nocturna.
La banda de jxC dio inicio con un concierto, donde pudimos alabar y adorar al Señor a la luz de la luna, rodeados por Su creación; ¡Qué experiencia! Y no se diga de la canción lema de este año, que describe perfectamente el tema de Escape 2009, La travesía.
Terminando este tiempo, Paul compartió con nosotros la primera de 3 predicaciones que marcarían nuestras vidas: El trayecto que te lleva a la destrucción, hablando de la vida de Saúl, y de cómo no fue de repente que llegó a su lamentable final, sino fueron decisiones que fue haciendo a lo largo de su vida, que lo fueron alejando de Dios y de ese papel que pudo llegar a llenar, como rey de Israel.
Aprendimos cómo podemos llegar a alejarnos de Dios y ser totalmente lo contrario de lo que Él quiere que seamos, obviamente, para no cometer el mismo error de Saúl. Fue un impactante mensaje, que terminó con un tiempo de Ministración, donde cada quien, tomó un lugar a parte en los jardines donde tuvimos nuestra reunión, y a solas con Dios, pedimos perdón y tuvimos un tiempo de intimidad con Él.
Así terminó el primer día. Terminamos agotadísimos, pero contentísimos.
SEGUNDO DÍA.
A las 9 de la mañana, cuando comenzó a oler delicioso, todos se amontonaron a la puerta del restaurante del hotel, desesperados por entrar y deleitarse con el delicioso menú del desayuno, que nada más para darte una idea, incluía 2 tipos de huevo, chilaquiles, frijoles y quesadillas, y para los que desayunan más ligero, fruta, cereal, pan tostado, yogurt… En fin, ya hasta te ha de haber dado hambre, así como los chavos amontonados en la puerta tenían, ¿no? Pero para seguirte platicando, una vez que los 50 chavos entraron, arrasaron con todo, y en menos de 20 minutos, las charolas estaban vacías, listas para ser llenadas de nuevo.
Ya después del desayuno, todos estaban listos para irnos a la playa. Así que nos subimos al camión, y fuimos a la playa privada del hotel, que estaba a 5 minutos de distancia.
Una vez ahí, todos nos divertimos bastante, y es que ir a la playa al estilo jxC es otra onda. Todos se pasearon en la banana las veces que quisieron, brincaron en el brincolín flotante de jxC, jugaron football, volleyball y hasta tochito. Y lo mejor del día fueron los concursos entre equipos, como el clásico de jalar la cuerda y el súper maratón jxC, que incluía desde carreras de costales, hasta correr dentro del agua para rodear el brincolín.
Este día, comimos en el restaurante del hotel que estaba en la playa, donde comimos un coctel de camarón, un enorme filete de pescado empanizado con arroz y ensalada, y unas brochetas de camarón, carne y pollo. ¿Qué tal? Y de postre, plátano con leche dulce, ¡Riquísimo!
Después de estar un rato más en la playa y de tomarnos la foto oficial, regresamos al hotel, nos sacudimos la arena, nos bañamos, cenamos, y bajamos al jardín del hotel, que por cierto está lleno de palmas y árboles y está rodeado por la alberca y un lago, y nos deleitamos con el Señor en la segunda reunión nocturna.
En esta ocasión, nuestro pastor compartió con nosotros el mensaje: “El trayecto que te lleva al cumplimiento de tu llamado”, basado en la historia de Moisés y su descontento por la cautividad del pueblo de Israel. Así nosotros también, debemos tener un descontento por algo en específico, algo que nos mueva, nos impulse a lograr una meta, un objetivo, así como Moisés quería liberar a Israel. Al principio, Moisés cometió un error, y quiso hacer las cosas a su manera y mató a un egipcio que estaba maltratando a un esclavo israelita. Y no se trata de eso; nuestro descontento, que está en nosotros puesto por Dios, debemos entregárselo a Él y dejar que Él nos guíe a cumplir Su llamado a Su manera.
Fue un tiempo muy especial. Todos declaramos en fe cuál era nuestro descontento y nos animó a todos a seguir luchando por eso.
Así terminó el segundo día.
TERCER DÍA.
Nos levantamos un poco más temprano, porque este día visitamos las ruinas del Tajin. Después de desayunar, de nuevo nos subimos al camión para recorrer el camino de 45 minutos, que nos llevaría al Tajin.
Una vez ahí, pudimos ver los hermosos paisajes y las impresionantes ruinas de pirámides. Fue una experiencia muy diferente a lo que hemos hecho en los últimos años, porque no se trataba de correr, o sólo estar jugando, si no de observar y admirar el lugar. Por supuesto, todos se dieron vuelo tomándose fotos unos con otros en todo tipo de lugares. Fue muy divertido.
Después del recorrido de casi 3 horas a pie, y de comprar algunos recuerditos del lugar, regresamos exhaustos al hotel, donde pudimos refrescarnos en la alberca después de comer.
Por la tarde, jugamos un rato a la orilla de la alberca, en unas muy divertidas y chuscas competencias sobre un plástico encebado. Los chavos podían hacer retas y ganaba el que quedara de pie. Fue muy divertido. También, ahí mismo, hicimos la premiación oficial al equipo ganador de todas las competencias, que fue el equipo azul turquesa, quienes recibieron un paquete de golosinas, y todo tipo de papitas, chocolates, chicles, paletas y demás. De todos modos, al final, los demás equipos que no recibieron premio, recibieron un premio de consolación.
En este día, la predicación fue más temprano; no fue en la noche, sino en el atardecer y en la playa. Así es, imagínate lo especial que es adorar al Señor con el sonido de las olas y con el precioso paisaje de un atardecer en la playa. Esta fue una de las noches más especiales del viaje. La predicación final fue: “El trayecto que te lleva a la presencia de Dios”. Debemos buscar Su rostro todos los días y no esperar a algún viaje, congreso o reunión para poder hacerlo; debemos tener intimidad con Él diariamente, tener nuestro lugar secreto con Él.
Después de la predicación, de nuevo nos separamos y buscamos al Señor individualmente. Dejamos que el Señor nos ministrara y hablara a nosotros y derramamos nuestro corazón ante Él mientras veíamos el sol meterse detrás de las olas. ¡Qué experiencia más sublime!
Todos, con un espíritu renovado, emprendimos nuestro regreso al hotel, donde pudimos cenar y descansar para partir al día siguiente.
CUARTO DÍA.
El hotel nos preparó un delicioso desayuno para tomar fuerzas para el viaje de regreso. En esta ocasión, no salimos tan temprano; salimos a las 11 de la mañana. Y si pensabas que el ambiente en el camión, en el camino de regreso, iba a estar más tranquilo por todas las actividades de la semana, te equivocaste. Todos seguían con la misma energía y las 8 horas de camino se pasaron volando entre juegos, bromas y pláticas.
Ahora, como no llevábamos lonche, muy sacrificadamente nos paramos en la ciudad de Tampico a comer en el famoso Carl´s Junior, donde comimos unas deliciosas hamburguesas.
Llegamos a ciudad Victoria alrededor de las 9 de la noche, y ahora sí, todos estaban muy cansados. La mayoría de los papás ya estaban ahí esperando nuestra llegada para recoger a sus bronceados hijos.
Escape 2009 “la Travesía” fue toda una experiencia que seguramente ninguno olvidará.