El Compromiso de Pureza

EL AMOR VERDADERO PUEDE ESPERAR.
… PORQUE EL AMOR ES PACIENTE.
“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso, jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue…”
¡Qué hermoso es el amor verdadero!
Desgraciadamente, hoy en día, el concepto del amor verdadero se ha desvirtuado por completo y si lo plasmáramos en una frase, quedaría reducido a algo más ó menos así:
“El amor se tiene que buscar, explorar y experimentar. El amor todo lo exige, todo lo demanda y nada lo espera. El amor es placentero y todo lo complace. El amor no es esperar, sino disfrutar.”
El compromiso de pureza, es regresar al plan original de Dios acerca del amor. Es comprometerte con Dios, tus padres, tu futura pareja y contigo mismo, a esperar hasta el matrimonio para tener cualquier tipo de actividad sexual, protegiendo así, no sólo tu cuerpo, sino también tu espíritu y tu corazón.
