Conclusión:

El plan original de Dios siempre será el mejor. No hay nada mejor que nosotros podamos conseguir, más que lo que Él tiene para nosotros.

Si estás considerando hacer este compromiso, te felicitamos; eso significa que tienes un deseo genuino de agradar a Dios. Ponlo en oración, platícalo con tus padres y explícaselos. Esto es algo para toda tu vida, que afectará no sólo a tu futuro matrimonio, sino a tus futuras generaciones. Es difícil, pero por experiencia te decimos, ¡la recompensa es grande! Y ciertamente, vale la pena.